
No quiero vivir más bajo el dominio de la mente. La mente sirve un buen propósito al permitir interacciones con otras personas y con el mundo; sin embargo, la mente exige demasiado, aparte de seguir un patrón lógico-lineal que si bien puede ser útil para darle sentido al mundo material, no sirve mucho cuando se quiere vivir y caminar un sendero que se apoya más en la intuición, en corazonadas, en una conexión espiritual con las partes interdimensionales del ser, y tales cosas que derechamente desafían los procedimientos o formas lógicas de abordar la vida.
Por ejemplo, no preocuparse por nada, viviendo así en un estado de completa holgura mental y espiritual ante eventos que se avecinan, sabiendo que todo, todos los “problemas” que puedan surgir ya tienen insertos en su esencia o raíz una solución, que aunque no conozcamos, es real y existe aún desde antes que el problema haya surgido; colgarse a esta sensación de certeza de la existencia del mejor resultado posible y vivir en la paz de esta desconocida solución, es comparable a estar loco para una mente naturalmente racional.
En estos términos, no quiero ser racional ni lógico en la forma en que conduzco mi vida.
No digo de ninguna forma que la mente deba ser algo que deba ser suprimido; no podría decir tal cosa si pretendo vivir en el mundo y caminar entre otros seres humanos en una sociedad que demanda cierto grado de racionalidad. No pretendo ser u paria espiritual. Lo que intento establecer es mi deseo de tomar mis decisiones basado en lo que mi espíritu me dictamina, en lo que mi intuición le susurra a mi consciencia. La mente sirve un buen propósito al permitir interacciones con el mundo externo, dado que es el centro neurálgico en el que convergen todos los sentidos, que depositan aquí toda la información recopilada para que sea procesada y usada de la mejor forma; las decisiones que conciernen esta información del mundo material-exterior son tomadas por la mente. Sin embargo, cuando se deja a la mente tomar el control, nos convertimos en algo que vive de acuerdo a lo que el mundo determina; actuamos de acuerdo a estándares societales de cómo las cosas deberían ser, en vez de enfocarnos en cómo nosotros queremos vivir nuestra vida. Por lo tanto, en mi vida relego la mente al asiento trasero, dando apropiadas instrucciones en cuanto a cómo he de moverme in circunstancias mundanas, así como en lo que sienta que el consejo mental sea apropiado.
No quiero seguir sobre-pensando las cosas. Quiero la certeza que sólo nuestro espíritu nos da, y quiero que esa certeza, paz y sentido de lo apropiado sean quienes tomen el control de mi vida. Estas cualidades no han de ser entendidas como seres externos puestos sobre nosotros por algún tipo de deidad externa que ejerce control sobre lo que sentimos y ulteriormente sobre lo que somos. Más bien, entiendo estos tesoros como el fruto de permitir a nuestra propia parte de Dios, a nuestro propio Yo Superior, integrarse completamente con nuestra persona terrenal. Al fin y al cabo, todas estas categorizaciones en las que cae lo que somos (es decir, parte de Dios y terrenal, mente y espíritu, Yo Superior, etc.) son divisiones ficticias creadas por y para la mente para poder así darle sentido, o traducira una forma mentalmente entendible, todas las cosas que no son ni materiales ni mentales en esencia.
Sería fascinante poder ir más allá de la mente en cuanto es ahora, en términos de deslizarse sobre la necesidad de compartimentalizar todo, asignando cajas a los conceptos, y poniendo etiquetas sobre esas cajas. Insisto en que todas las divisiones que hagamos en relación a personas y conceptos son ficticias, no tienen vida en sí mismas, mas se hacen patentes en la medida que nosotros les damos importancia. Estoy seguro de que, aún en procesos mentales expresados en la escritura y el habla, un acercamiento no restrictivo y que no necesite imponer límites, es posible y aún para mí deseable. Quizá pueda ayudar a naturalmente dar luz a algo así; si así fuera, con mayor razón los caminos de vieja energía de la mente deberían soltar un rol de dirección para asumir uno más de asistente, permitiendo al espíritu canalizarse a sí mismo de la forma más apropiada…
muy bueno! estoy de acuerdo en la parte que describen las responsabilidades que nos impone la sociedad, que ser y que no.Y los problemas tienen siempre solución porque es el efecto de alguna mala causa...Me parece que la mente tiene muchas mas funciones de las que se nombran aca...muy lindo chicos, un beso!!
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